jueves, 3 de enero de 2013

¿Existe la infancia?


¿Existe la infancia?
RICARDO BAQUERO: Profesor Titular Ordinario de Psicología y Educación. Coordinador del Área
Psicológica. Investigador del Núcleo de Estudios Educacionales y Sociales (NEES), Universidad del
Centro, Tandil.
MARIANO NARODOWSKI: Doctor en Educación. Director del Núcleo de Estudios Educacionales y
Sociales (NEES), Universidad del Centro, Tandil, Argentina.
La infancia como problema              
El objetivo de este artículo es indagar acerca del concepto de «infancia» en el ámbito del
discurso pedagógico. La intención es la de elaborar el marco en el cual la pedagogía construye la
infancia y la configura a partir de ciertas categorías.
Para lograr ese objetivo, es imprescindible describir, en primer lugar, los principales
aportes en la investigación acerca de la infancia desde un punto de vista histórico y filosófico,
para entonces arribar al estado actual respecto de la pregunta que guía este estudio.
Como es sabido, al respecto de la investigación sobre la infancia pocos trabajos han
tenido una influencia tan marcada como el libro de Philippe Ariès, L’Enfant et la vie familiare
sous l'ancien régime
1
.  Tanto la profundidad de sus proposiciones como una cierta audacia en
sus conclusiones,  han promovido la búsqueda no solamente de nuevas evidencias sobre la
infancia sino también la configuración de un nuevo campo epistémico.  Por eso es importante
conocer el punto de vista de este autor y, a través de sus críticos y seguidores, efectuar un breve
«estado del arte» acerca de la investigación sobre la infancia.
Esquemáticamente, el libro de Ariès ofrece sus afirmaciones en dos series
2
.  La primera
se plantea con el fin de demostrar que, por contraste con nuestros actuales sentimientos respecto
de la infancia, es posible definir una etapa anterior (al siglo XIII o XIV) en la que esos
sentimientos no existían en la cultura occidental: ni las prácticas en los distintos aspectos de la
vida social ni los patrones culturales actuales son posibles de ser detectados en ese período.
Durante la época que Ariès denomina  Ancien Régime, el sentimiento que actualmente
occidente muestra hacia la infancia, no parecía tener lugar.  Los niños no eran ni queridos ni
odiados en los términos que esos sentimientos se expresan en el presente: habría que decir , en
todo caso, que los niños eran simplemente inevitables.  Compartían con los adultos las
actividades lúdicas, educacionales y productivas.  Los niños no se diferenciaban de los adultos ni
por la ropa que portaban ni por los trabajos que efectuaban ni por las cosas que normalmente
decían o callaban
3
.
La segunda serie de afirmaciones contribuyen a describir la transición de la antigua a la
nueva concepción de infancia que operará la cultura occidental. Para esta transición, Ariès
destaca con mayor intensidad dos sentimientos de infancia. El primero es el “mignotage”, por
medio del cual se reconoce una cierta especificidad del niño que se hace evidente en algunas
nuevas actitudes femeninas: la de las madres y las “nurses”, especialmente a partir del siglo
XVII. Este sentimiento expresa la dependencia personal del niño al adulto y la necesidad de
                                                     
1
Ariès, Philippe. L’enfant et la vie familliale sous l’Ancienne Régime, Plon, Paris, 1960.
2
Esta división de la obra la hemos tomado –aunque no estrictamente, del clásico artículo de Adrian Wilson, “The
Infancy of de history of childhood: an appraisal o Philippe Ariès”, History and Theory, XIX (2, 1980), pp.133-
153.
3
Narodowski, Mariano.  Infancia y poder. La conformación de la pedagogía moderna, Aique, Buenos Aires,




protección por parte de este. Esto se complementa con una concepción del niño como un ser
moralmente heterónomo
4
y con el surgimiento del moderno sentimiento de amor maternal.
El segundo sentimiento se conforma a partir del nuevo interés generado por la infancia
como objeto de estudio y normalización, siendo los pedagogos los sujetos destacados en este
proceso y la escuela, o mejor dicho, el proceso de escolarización, el escenario observable de este
interés. Alrededor de esta cuestión nos extenderemos más adelante.
Sobre estos puntos de la obra de Ariès, muy escuetamente reseñados, varios estudios de
diversa índole revisaron los  principales conceptos y pudieron así verificar o refutar total o
parcialmente los resultados obtenidos. Vale destacar que la mayoría de estos estudios provienen
del campo de la demografía histórica, la psicología histórica y la historia de la familia y de la
mujer. Sin embargo, la riqueza de la polémica permitirá obtener un análisis provechoso para el
estudio de la infancia desde el unto de vista de la pedagogía.
Al poco tiempo de ser publicada la primera edición de L’Enfant..., una reseña del libro
por parte de Jean-Louis Flandrin publicada en los Annales
5
, inaugura una importante línea de
crítica historiográfica. Los principales puntos que en ella se destacan están vinculados
especialmente al marco metodológico de la investigación llevada a cabo por Ariès y al uso de
determinadas fuentes (especialmente íconos y figuras) como apoyo empírico de la contratación
de las hipótesis
6
. Esto no implica que Flandrin deje de reconocer a la infancia como producto
“moderno” y hasta “industrial”: tanto en esa reseña como en una investigación posterior,
retornará a las hipótesis de Ariès para afirmar que sin la “mutación fundamental” operada por la
aparición de la infancia, se dificulta la comprensión de la revolución demográfica de la Europa
del siglo XIX
7
.
Aún reconociendo el valor explicativo de las hipótesis de Ariès en el campo de la
demografía histórica
8
, varias investigaciones posteriores relativizaron algunas de las evidencias
que sustentan su posición. El clásico estudio de Le Roy
9
brinda un ejemplo de notoria
importancia en el campo de historia de la familia ya que tiende a poner de relieve la presencia de
“amor maternal” en la Edad Media, con lo que la hipótesis de una fractura global que generó
nuevos sentimientos hacia la infancia parece ser discutible.
La arista tal vez más conocida de la polémica desatada por  L’enfant... estuvo
protagonizada por Lloyd de Mause, puesto que este autor infiere de las conclusiones de Ariès
una posición reaccionaria, que reivindica la antigua niñez y remarca el carácter normativizado y
disciplinante que la “protección” adulta estaría infringiendo sobre la infancia. Para Lloyd de
Mause
10
, los nuevos tiempos han aumentado la comprensión de la niñez y por consecuencia la
posibilidad de su desarrollo en un ambiente de mayor respeto y felicidad. Por nuestra parte,
                                                     
4
Este punto de vista fue inaugurado en la historia de las ideas pedagógicas por Jean Jacques Rousseau en Emile
ou de l’education. Sin embargo, en el Leviatán, Hobbes ya encuantra las bases de la relación de dependencia del
niño al adulto al considerar desprotección y heteronomía como las características que permiten al adulto exigir
obediencia de los niños: no una obediencia basada  en la fuerza sino en la necesidad de protección afectiva,
intelectual y moral. Véase Ribeiro, Renato.  Ao leitor sem medo. Hobbes escrebendo contra seu tempo,
Brasiliense, Sao Paulo, 1989.
5
Flandrin, Jean-Louis “Enfance et société”, Annales ESC, 19-2, 1964.
6
Véase Flandrin, Enfance et société, p.39 y Wilson, pp.140-141.
7
Flandrin, Jean-Louis: Familles. Parenté, maison, sexualité dans l’ancienne société, Seuil, Paris, 1984.
8
Bellingham, Bruce, “The history of child since the invention of child: some issues in the eighties” Journal of
Family History, 13(2), 1988.
9
Le Roy Ladurie, Emanuel, Montaillou, village occitan de 1924 à 1325, P.U.F., Paris, 1975.
10
De Mause, Lloyd, The history of the childhood, Souvenir Press, London, 1980. Cabe destacar, siguiendo de
nuevo el muy completo estudio histriográfico de Wilson, p.135, que no es posible aceptar muchas de las críticas
de Lloyd de Mause debido a la poca consistencia historiográfica que ostentan algunas conclusiones. Sin embargo,
algunas de las sugerentes ideas de este autori merecen tenerse en cuenta en un estado del arte como el aquí
propuesto.




sostenemos junto a W.Brikmann
11
, que esta polaridad en las posturas puede deberse a una
ambivalencia en el propio objeto de estudio poniendo énfasis los autores en un aspecto u otro.
Se desplaza de este modo hacia el carácter elegido (progreso o regresión; beneficio o perjuicio)
el dominio absoluto de las cualidades de la infancia.
Volviendo a una línea teórica que pretende comprender el surgimiento de la infancia a
partir de su complejidad, en La Historia de la Vida Privada, el artículo de Jacques Gélis paraece
haber reivindicado muchos aspectos de la obra de Ariès a través de una nueva lectura
12
. Gélis
destaca el concepto de individuación de la infancia: un proceso de paulatino recorte de la figura
del niño a través de sus características principales: heteronomía, necesidad de protección,
necesidad de un desarrollo específico que lo convierte en adulto. Para Gélis, la conformación de
la infancia moderna es un proceso lento y complejo en el que conviven características
desarrolladas en magnitud desigual.
Los estudios recientes en el campo de la historia de la infancia parecen tender a respaldar
el punto de vista de Gélis. Para el caso de la conformación de la infancia moderna en Buenos
Aires
13
, las investigaciones muestran profundos pero paulatinos cambios en los sentimientos
hacia la infancia en el período inmediatamente posterior a 1810. Sin embargo, ese proceso debe
ser comprendido como un mosaico en el que conviven nuevas y viejas formas de la niñez más
que como una mutación crucial operada de una vez y para siempre. Dentro de ese proceso, y
como lo señalara el propio Ariès, la escolarización de la infancia acompaña al proceso paralelo
de infantilización de una parte de la sociedad.


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